DEJANDO AL EGO DE LADO

EXPOSICIÓN
 

Cuentan que un hombre llegó a la conclusión de que
vivía muy condicionado tanto por los halagos y
aceptación de los demás, como por sus críticas o
rechazo. Dispuesto a afrontar la situación, visitó
a un sabio. Éste, oída la situación, le dijo:
- Vas a hacer, sin formular preguntas, exactamente
lo que te ordene. Ahora mismo irás al cementerio
y pasarás varias horas vertiendo halagos a los
muertos; después vuelve.
El hombre obedeció y marchó al cementerio,
donde llevó a cabo lo ordenado. Cuando regresó,
el sabio le preguntó:
- ¿Qué te han contestado los muertos?
- Nada, señor; ¿cómo van a responder
si están muertos?
- Pues ahora regresarás al cementerio
de nuevo e insultarás gravemente a
los muertos durante horas.
Cumplida la orden, volvió ante el sabio, que
lo interrogó:
- ¿Qué te han contestado los muertos ahora?
- Tampoco han contestado en esta ocasión;
¿cómo podrían hacerlo?, ¡están muertos!
- Como esos muertos has de ser tú. Si no hay
nadie que reciba los halagos o los insultos,
¿cómo podrían éstos afectarte?

Arte

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